El desprestigio de un país
Cabe preguntarse qué habría sido del arte o del deporte nacional sin sus grandes referentes: sin Picasso, Velázquez o Dalí en la pintura; sin Iniesta, Nadal o Ángel Nieto en el deporte; sin Cervantes, Lorca o Cela en la literatura. Son figuras que no solo alcanzaron la excelencia en sus campos, sino que también marcaron rumbos, crearon escuela y ofrecieron modelos a las generaciones posteriores. Sus trayectorias muestran cómo los referentes contribuyen a consolidar tradiciones, elevar estándares y orientar vocaciones. Ahora bien, ¿qué ocurre en el ámbito de la educación? Siendo uno de los pilares fundamentales sobre los que se sostiene la sociedad —el espacio donde se forman ciudadanos, profesionales y, en última instancia, el capital humano de un país—, sorprende la escasa visibilidad y reconocimiento social de sus referentes. Resulta legítimo preguntarse por qué la labor educativa no recibe una valoración proporcional a su impacto estructural en el desarrollo social, cultural...